Cuando una edificación corporativa cierra con sobrecostos, la explicación suele atribuirse a la obra: imprevistos, materiales, subcontratistas o condiciones de campo. Pero en muchos casos, el origen real aparece antes: en decisiones de diseño tomadas sin validar su viabilidad constructiva, su impacto presupuestal y su coordinación con las especialidades del proyecto.

La evidencia internacional es clara. McKinsey ha identificado que los proyectos de construcción suelen exceder sus presupuestos y cronogramas entre un 30% y un 45%. Otros estudios señalan que los cambios de diseño pueden explicar hasta el 56,5% de los sobrecostos y el 40% de los retrasos, mientras que los errores de planeación agregan un impacto relevante adicional.

El problema no es únicamente técnico. Es financiero, cada interferencia no detectada, cada alcance incompleto y cada cambio tardío se convierte en orden de cambio, adicional de obra, extensión de cronograma y capital inmovilizado. Según reportes de la industria, el retrabajo puede representar hasta el 20% del costo total de un proyecto, sin incluir el costo invisible de decisiones de negocio postergadas, activos que no entran en operación y pérdida de control sobre el retorno esperado.

Dónde se origina el sobrecosto

1. Diseño sin constructibilidad:

Soluciones arquitectónicas que no han sido verificadas contra la realidad de ejecución.

2. Especialidades descoordinadas:

Interferencias entre arquitectura, estructura, redes, instalaciones técnicas, operación y proveedores.

3. Planeación insuficiente:

Secuencias de obra, tiempos, recursos y restricciones definidos tarde o de forma incompleta.

4. Presupuesto sin visión integral:

Costos de integración, ajustes técnicos, cambios de alcance y riesgos no considerados desde el inicio.

La decisión más costosa es la que se toma tarde

En proyectos de capital, la capacidad de influir sobre costo, plazo y alcance es mayor al inicio. A medida que avanza la ejecución, cada cambio cuesta más, toma más tiempo y afecta a más actores.

Por eso, la preconstrucción no debe entenderse como una fase preliminar. Debe entenderse como el principal mecanismo de control del proyecto.

Cómo lo aborda ARBO

Para ARBO, la preconstrucción es el núcleo de la metodología ARBO nuestro sistema de control.

Antes de iniciar obra, el diseño se valida contra criterios reales de constructibilidad, las especialidades se coordinan para anticipar interferencias, el presupuesto se estructura con visibilidad sobre costos de integración y la secuencia de ejecución se define antes de comprometer recursos.

El objetivo no es eliminar la complejidad de una edificación corporativa. Es evitar que esa complejidad se convierta en sobrecosto, reproceso y pérdida de capital.

Desvío presupuestal
Proyectos en plazo

Esos no son objetivos. Son los resultados del sistema.

Fuentes

McKinsey & Company, Increasing Transparency in Megaproject Execution (2023) · McKinsey & Company, The Construction Productivity Imperative · Ramadhan & Waty, Engineering, Technology & Applied Science Research vol. 15 (2025) · Autodesk / FMI, Construction Rework Report (2024) · PlanRadar, Cost of Rework in Construction (2025) · PMI, Project Management Survey

One Comment

Leave a Reply